
Manuel Zelaya ya veía venir esto, sabía que el Congreso Nacional no iba a restituirlo ni antes ni después de las elecciones convocadas por Micheletti, algo que la comunidad internacional exigía para “restablecer el orden constitucional” tras el golpe de Estado ocurrido el 28 de junio pasado. Zelaya adelantó entonces que no aceptaría la restitución en la presidencia (pero él ya sabía que no iba a pasar) que sería considerada el 2 de diciembre (ayer).
Anoche cerca de las 9:30 pm y con el quórum de 126 de los 128 diputados del Congreso Nacional se realizó la votación por la moción de revertir la sucesión constitucional y restablecer el gobierno a como estaba antes del 28 de junio. Con los votos de 104 diputados a favor de mantener el decreto de destitución, Zelaya ve así desde los televisores y en los periódicos en la embajada de Brasil la continuación de la crisis que poco a poco pierde el interés de la comunidad.
Luego de las elecciones el domingo pasado donde resultó ganador Porfirio Lobo Sosa, el reto hondureño se centra ahora en lograr el reconocimiento internacional, cosa que con esta decisión del Congreso se complica.
Estaremos pendientes de la tragicomedia hondureña.
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